Leemos en Parashat Vaishlaj la famosa historia de la lucha de Iaacov con una persona misteriosa que lo atacó en medio de la noche mientras volvía a Israel. Este asaltante resultó ser el ángel celestial de Esav. Nuestros rabinos enseñan que este ángel vino a vencer no solo a Iaacov, sino también a su progenie. Este fue, si se quiere, el primer intento de una “solución final” para aniquilar al pueblo judío. Iaacov, como sabemos, sobrevivió al ataque a pesar de que fue gravemente herido, que simboliza el hecho de que el pueblo judío, sus descendientes, serían “heridos” en el transcurso de su historia, pero sobrevivirán cada ataque realizado sobre ellos.

Surge la pregunta: ¿por qué específicamente Iaacov Abinu fue atacado? Si los ángeles malvados querían evitar la formación de Israel como nación, ¿por qué no comenzaron su asalto desde el principio, con Abraham Abinu? Y si, por alguna razón, no atacaron a Abraham, ¿por qué no lanzaron un asalto contra Itzjak? ¿Qué era tan especial acerca de Iaacov Abinu que el ángel de Esav encontró tan amenazante,  y generó un ataque violento?

Cada uno de los tres patriarcas se destacó específicamente en un área distinta de la vida religiosa, y nos legó esa cualidad particular. Abraham Abinu implantó dentro de nosotros la cualidad de Jesed, la bondad y la generosidad, el deseo de ayudar a los necesitados. Satanás y sus secuaces no se sintieron amenazados por Abraham porque la bondad por sí sola no podía garantizar la perpetuidad y la eternidad de la nación. Hay, gracias a Di-s, muchos judíos,  no judíos y muchos judíos no observadores que se destacan en esta cualidad, que son amables, sensibles y afectuosos. Por mucho que nos enorgullezcamos, con razón, de la excelencia de nuestra nación en esta área, debemos reconocer que otras personas comparten esta cualidad de Jesed. Y luego, por sí solo, no puede garantizar nuestra existencia continua como nación. Aquí, Satanás no se sintió amenazado por Abraham Abinu.

Itzjak , nuestro segundo patriarca, encarnó el área de la Avodá , servicio divino. De él sabemos muy poco en relación a sus actividades mundanas , salvo que se entregó con entusiasmo a la plegaria. En ausencia del Bet Hamikdash, los sacrificios son reemplazados por la oración; así es como se expresa Avodá  en nuestros tiempos. El rezo  tampoco puede garantizar el éxito o la continuidad de una nación. Todas las corrientes de todas las religiones construyen y asisten a las casas de adoración. Tan importante y vital como es la Tefilá en la vida judía, no puede garantizar nuestro futuro, y entonces Satanás no sintió  miedo ni intimidación por parte de Itzjak.

El patriarca que asustó a los ángeles malvados fue Iaacov, quien encarnó el valor del estudio de la Torá. El compromiso intensivo y riguroso en los textos sagrados es algo exclusivo del pueblo judío, y es lo que ha asegurado nuestra supervivencia durante milenios. Esto es lo que asustó al ángel de Esav. Cuando vio el compromiso de Iaacov Abinu con la Torá, un compromiso que se transmitiría a sus descendientes, se dio cuenta de que tenía que actuar de inmediato.  El angel sabía que si el pueblo judío conseguía retener ese compromiso existiría para siempre, y por eso atacó al patriarca  Iaacov.

La Torá dice que aunque Iaacov triunfó sobre el ángel, sufrió una lesión grave en el muslo.
El Zohar comenta que el golpe en el muslo de Iaacov simboliza un golpe para los partidarios de la Torá, los que la financian. El muslo es lo que sostiene la parte superior del cuerpo y el ángel daño justamente  a los que sostienen la Torá, generando escepticismo y desinterés.

Sabemos que es mucho más difícil recaudar dinero para una Yshiva que para las organizaciones de Jesed y para las sinagogas. Muchas personas, Baruch Hashem, responden con entusiasmo y generosidad a las solicitudes de fondos para ayudar a construir o expandir sinagogas. Sin embargo, cuando se trata de apoyar a Yeshivot, las personas a menudo son reacias. Este fenómeno es el resultado del golpe recibido en el muslo de Iaacov, que perjudicó la base de apoyo para el estudio de la Torá de sus descendientes.

Cuando nos contactan con un pedido para apoyar una institución de la Torá, Satanás trabaja horas extras para desalentarnos, sembrando en nuestras mentes todo tipo de razones y excusas para negarnos. Satanás sabe que el aprendizaje de la Torá es el arma más poderosa del pueblo judío contra él y, por lo tanto, hará todo lo posible para interferir con nuestro apoyo al aprendizaje. Pero si superamos este reto y ofrecemos nuestro apoyo generoso a las Yeshivot, no estaremos haciendo otra cosa que no sea derrotar y vencer una vez más al ángel,  al mismo que tanto le molesta la idea de continuidad judía.

Esta clase de Tora en español está tambien disponible en audio en forma gratuita.

Anterior
Siguiente